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Fiesta de la Rosa del Azafrán 2013

Del 25-oct-2013 al 27-oct-2013 en la población de Consuegra, se exalta la importancia del azafrán y se reivindica la cultura tradicional de Castilla-La Mancha.

Consuegra , en Toledo, vive a finales de octubre la Fiesta de la Rosa del Azafrán. Su objetivo es dar a conocer la esencia cultural de Castilla-La Mancha a través de la gastronomía, la artesanía, la historia y las tradiciones populares. La programación de este evento es muy variada, y comienza con la proclamación de la Dulcinea y las Damas de Honor.

Entre sus actos destacan “la Molienda de la Paz y del Amor”, en la que un molino de viento del siglo XVI tritura trigo para convertirlo en harina; el certamen gastronómico de cocina tradicional manchega; concursos de monda de la Rosa del Azafrán, que consisten en separar el azafrán de la flor en el menor tiempo posible, y un Festival Folclórico, en el que participan grupos llegados de toda la región. Los azafraneros son los grandes protagonistas de esta fiesta, que se celebra desde 1963. Exposiciones, actividades culturales y competiciones deportivas completan el programa.

Historia del Azafrán en la Mancha

El cultivo del azafrán en la Mancha se remonta a la alta edad media, siendo éste un cultivo que proviene de oriente próximo y que por lo tanto fue introducido por los árabes como complemente a la agricultura de la zona dominada por el cereal, la vid y el olivar, ya presentes en el paisaje desde el periodo romano, y al adaptarse perfectamente a la climatología como a tipo de tierras de la Mancha.

Uno de los documentos más antiguos en el que aparecen relacionados de forma directa el cultivo del azafrán y la ciudad de Consuegra se remonta al año 1.183, año en el cual Alfonso VIII concede estatuto foral a la villa. En este documento de carácter eminentemente jurídico se recogen los deberes, privilegios y rentas que ha de percibir la Orden de San Juan de Jerusalén como la corona. En esta acta de donación la institución regia se reserva para sí el derecho sobre un tercio del diezmo de la cosecha de azafrán.

El cultivo de la especia se ha venido realizando prácticamente de forma artesanal hasta nuestros días, perpetuándose generación tras generación.

En nuestros días, la explotación de los campos de azafrán ha disminuído de forma considerable, la baja rentabilidad del producto desde la década de los ochenta ha provocado la práctica extinción del cultivo.

 

La Fiesta

La Fiesta de la Rosa del Azafrán se celebra cada año en Consuegra el último fin de semana completo del mes de octubre, siendo por lo tanto su fecha variable tratando de coincidir la celebración con la recogida de la flor.

Se instauró en el año 1.963, celebrándose este año su quincuagésima edición, habiendo sido catalogada por la Secretaria General de Turismo como Fiesta de Interés Turístico.

La función principal de la Fiesta es dar a conocer y promocionar la esencia cultural manchega a través de la gastronomía, la artesanía, la historia y las tradiciones populares.

La razón de escoger al azafrán como motivo en torno al que celebrar una fiesta se debe a tres causas fundamentales:

En primer lugar es un producto único dentro de lo que es el paisaje agrario español al concentrarse el 90% de la producción en la Mancha, asociándose por lo tanto al espacio natural donde se produce, con todas sus connotaciones culturales, por lo que podría ser considerado como una seña de identidad propia de la región.

En segundo lugar, está por derecho asociado a la calidad, y esto no es solamente en el ámbito interno, sino que ya culturas de la antigüedad, como los sumerios o acadios, lo consideraban como un artículo de lujo.

En tercer lugar, es uno de los pocos productos, por no decir el único, que Castilla – La Mancha puede asegurar que tiene en su territorio como el mejor en el ámbito mundial.

En su larga andadura, la fiesta ha ido adaptándose a los cambios, evolucionando junto con la sociedad en estos cincuenta años de historia, transformándose paulatinamente de un evento agrícola – ganadero a otro de características turísticas – comercial, según ha ido cambiando el tejido social de los visitantes y de las personas que lo sustentan.

El alma de esta fiesta son sus actos, creados de tal forma que aunaran interés, tradición y peculariedad, recuperando viejas tradiciones e incluso sirviendo como catalizador para la recuperación de un cultivo que es seña de identidad de La Mancha.

Fuente.

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