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Estás en: Casas RuralesLeónLa Aldea de la Valdoncina
La casa es amplia, con tres salones, dos baños, una cocina, una habitación triple, una doble + individual, dos individuales con posibilidad de una supletoria, terraza y patio.



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La casa consta de: 3 salones, 2 baños, cocina, 1 habitación triple, 1 doble + individual, 2 individuales con posibilidad de 1 supletoria, terraza y patio.

Cocina
Totalmente equipada: frigorífico, lavavajillas, horno, horno microondas...

Baños
En el baño de la planta baja hay una bañera con escalón ideal para niños. En el de la planta de arriba hay un lavabo a su altura con grifo regulado Tambien una bañera de hidromasaje jacuzzi.

Habitaciones
Las habitaciones son pequeñas respetando al máximo como eran hace casi 100 años, con sus sábanas de algodón, algunas bordadas, pero todas confortables y con sus edredones de pluma, muy calentitos para la zona.

Salones
Frente a la cocina está el comedor, que tiene un porrón de años, que está restaurado de este año, con sus aparadores a juego. En este comedor tenemos la chimenea.

En la Portalina hay otro salón. También hay 2 bancos, uno de ellos hecho con la madera del peral que durante 50 años fue puerta, y una biblioteca para los ratos de ocio; tambien hay juegos de mesa, cartas, dados...

En lo que era el corredor hemos hecho otro salón, como tenían las casas antiguas. Es la zona orientada a la solana, tiene sofas y una enorme TV. para no dar la espalda a la modernidad.

Patio y terraza
El patio es coqueto, con sus tiestos en verano y sus frios en invierno.
Mirando hacia él está la terraza.

Historia

El Peralón lo hicieron mis abuelos a principios de siglo. La casa se llama así porque tenía un peral enorme que sobresalía por encima y era el peral más grande del pequeño pueblo. Con su madera están hechos varios de los muebles de la casa.

Mi abuelo era tintorero y en su casa se acogía gente que venía de los pueblos de los alrededores; mi madre dice que la casa siempre tenía gente. En esta casa mi madre se hizo su primer vestido con 10 años. Y ahora, con 78, ha pintado el peral de la portada como ella lo recuerda, también sus flores y sus peras.

Por la rama paterna todos somos, y digo somos porque yo también lo soy, ferroviarios: mi abuelo, todos mis tíos, mi padrino, mi único hermano y toda mi familia política. Por eso en la casa hay un enorme mural con un tren, pintado por el maestro y amigo László Bartha.